El principio y la toma de notas
El intérprete escucha un pasaje de dos a cinco minutos tomando notas y luego lo restituye íntegramente. Esas notas no son una transcripción: son un sistema simbólico personal, enseñado en las escuelas de interpretación, que capta la estructura lógica, las cifras y los nombres propios más que las palabras.
La ventaja: sin equipamiento
Ni cabina, ni consola, ni receptores, ni técnico. El intérprete se sitúa simplemente junto al orador, con micrófono si la sala dispone de uno. Para una cena oficial, una inauguración, una visita de fábrica o una reunión de quince personas, esto ahorra varios miles de euros frente a un dispositivo de simultánea completo.
El inconveniente: el tiempo
La consecutiva duplica la duración de cada intervención. Un discurso de veinte minutos ocupa cuarenta. En una jornada completa de conferencia resulta inviable; para un discurso de apertura es perfectamente aceptable.
Además funciona bien con un solo idioma de destino. Con dos, cada intervención se triplica — agotador para el público.
Tarifas
La consecutiva emplea un intérprete y ningún equipamiento: ni cabina, ni consola, ni receptores, ni técnico. El total queda, por tanto, muy por debajo de un dispositivo de simultánea equivalente. Consulte nuestra página de tarifas.



